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Rebajas: cómo pasar de compradora compulsiva a compradora responsable

Rebajas: cómo pasar de compradora compulsiva a compradora responsable

Puede parecer una contradicción o, al menos, un reto que merece atención, porque no es fácil dilucidar cómo afrontar las rebajas en la era de las compras conscientes. Se nos invita a repensar nuestros modelos de consumo en una habitación llena de carteles rojos con porcentajes donde el mensaje es claro: más, más, más; barato, barato, barato. Al menos, en líneas generales. Unos estímulos a los que puede ser difícil resistirse pero que no siempre afectan a todos.

"Creo que las rebajas son como las salas de espera: acentúan quienes somos", sostiene Marta D. Riezu, autora de los ensayos 'Agua y jabón' (Terranova, 2021) y 'La moda justa' (Anagrama, 2021). "Los caprichosos se lanzan de cabeza al disfrute, los que compran poco simplemente ignoran estos días. Es un periodo en el que el consumo voraz no solo se normaliza, sino que se celebra. Me angustia mucho pensar en esas toneladas de ropa nueva que se amontonan, que nadie quiere y que acabarán en el vertedero. Esa sobreproducción (fruto de la sobreexplotación de recursos) es una falta de respeto brutal al planeta". La autora de la obra de divulgación en la que se exponen algunos de los problemas más destacados de la industria de la moda se ha convertido en una voz recurrente y autorizada a la hora de explorar los caminos del consumo consciente, incluso cuando el entorno no lo pone fácil.

Cómo gestionar las rebajas de manera saludable como consumidor

Aquí, la evidencia gana: la responsabilidad, la pausa y la reflexión deberían ser acompañantes de la decisión de compra. Una que, además, también tendría que estar respaldada por cierto pensamiento crítico.

"Hemos pasado de tratar al cliente como un soberano que modelará el futuro del consumo a aliviar su responsabilidad y decirle: mira, por mucho que hagas, tus gestos son minúsculos en comparación con las leyes limitativas que pueda instaurar un gobierno, o sea que no hace falta ni que te molestes", desarrolla Marta D. Riezu. "¡Fiesta! ¡Champán para todos! A partir de ahora voy a comprar pollo mutante del hipermercado y a gastarme el sueldo en vestiditos de 20 euros porque, total, mi ínfima aportación no sirve de nada, es solo simbólica. Pues nada: esperemos a que la sobreproducción se castigue legalmente y a que los señores de la Convención del Marco de las Naciones Unidas tomen las decisiones adecuadas, y mientras tanto vivamos bien mullidos en el cinismo.Despojar al consumidor de su responsabilidad es infantilizarlo y negarle un poder que sí tiene. Resumen: en todo lo que atañe al cambio climático, el mensaje es claro: a favor de cualquier mejora y compromiso, tenga la magnitud que tenga".

"Es muy difícil resistirse", explica Beatriz Warleta, fundadora de Good Karma, plataforma española de venta de lujo de segunda mano. "Las rebajas están hechas para eso: para que piquemos. Es una estrategia que apela al instinto humano de buscar siempre lo mejor, y la mejor oferta. Aún así, creo que ya no es la locura que era hace unos años. Sí que pienso que cada vez hay más gente concienciada, y hay un sector que está empezando a saturarse de tanta promoción y presión a consumir. Este pasado Black Friday, por ejemplo, en nuestro Instagram hicimos una encuesta y vimos que un gran porcentaje de nuestros seguidores intentan no comprar en rebajas, o si lo hacen, lo hacen de forma consciente y por necesidad. Fue un dato sorprendente y esperanzador".

Cómo no caer en las compras por gula

"Creo que durante las rebajas es mucho más fácil caer en comprar cosas que no necesitas solo porque están rebajadas, y piensas que es un chollo", confiesa Warleta. "Yo misma lo he hecho, y a veces me pillo queriendo algo sólo porque lo veo rebajado. Pero la realidad es que si no lo necesitas, no es un chollo".

Rebajas: cómo pasar de compradora compulsiva a compradora responsable

La creadora de Good Karma da una de las primeras claves, una evidencia que no hay que olvidar: pensar si realmente lo necesitamos o no. En ese sentido, Riezu hace hincapié en "redescubrir nuestro armario, repensarlo con combinaciones distintas, ajustarlo y mejorarlo con la ayuda de una modista, regalar e intercambiar con nuestras amigas". ¿El objetivo? "Librarse de esa esclavitud absurda de lo nuevo".

Un segundo paso tras ese popular (pero poco practicado) ir de compras en nuestro propio armario se perfila en relación con la tecnología: desinstalar las aplicaciones de las marcas de nuestros dispositivos. No es la panacea, pero hace más difícil el proceso de compra, lo que obliga a dedicarle más tiempo y, por tanto, mayor conciencia. Algo similar sucede con la automatización de pagos: no es lo mismo no tener que introducir ningún dato porque ya están memorizados en las webs y dispositivos móviles que teclear uno por uno los dígitos de la tarjeta de crédito o la contraseña de Paypal. Es lo que se conoce como pain of paying, es decir, literalmente el dolor de pagar por algo. Y ojo: aquí usar efectivo es lo más doloroso y, por tanto, recomendado.

Un último truco que se puede aplicar para evitar caer en las compras compulsivas es el viejo método de calcular (aproximadamente) el coste por uso de lo que se vaya a adquirir. En su libro 'Love, Style, Life', la fotógrafa e ilustradora Garance Doré la anuncia como "la ecuación de la moda", que no es otra cosa que una división: la del precio de la prenda o complemento por el número de veces que se cree que se usará. La cifra, habitualmente, tendrá decimales, y cuanto más se acerque a 0, más se amortizaría esa prenda, lo que ayudaría a saber si realmente merece la pena comprarlo o no. Pero aquí hay que hacer varias aclaraciones:

  1. Tener en cuenta el rango de coste por uso en el que se mueve tu armario, para no que resulte equilibrado.
  2. Mirar muy bien las etiquetas. Quizás hay una pieza a la que se le da una media de vida inferior a la que luego puede terminar teniendo debido a los buenos materiales, a la calidad de la confección, etc.

Cómo ser consciente del impacto de las rebajas en la industria de la moda

Aunque pueda parecer un punto baladí (o quizás, menos práctico), lo cierto es que tiene más importancia de la que parece. Al menos, para aquellas personas que quieran empezar a transitar el camino del consumo responsable y consciente. Y eso es algo que depende de los pequeños gestos de los consumidores, pero también de las marcas y de cómo son percibidas en el imaginario colectivo.

"Es uno de los grandes retos para la industria de la moda, porque es uno de los elementos que más la perjudica pero que más difícil es de arreglar", comenta Warleta al respecto de las rebajas. "Forman parte de una cadena híper problemática que no sólo hace daño a la propia industria, sino que se extiende más allá. Empezaron como una solución a la sobreproducción y al exceso de inventario, y han acabado retroalimentando esta práctica. El consumidor hoy en día espera las rebajas, lo que hace muy difícil que las marcas no participen por miedo a perder contra la competencia. Esto crea una nueva expectativa en el consumidor sobre el valor real de la prenda, y le entrena a comprar solo, o principalmente, en rebajas. Cada vez, por lo tanto, se esperan precios más bajos, lo que hace que las marcas cada vez produzcan mayores cantidades para poder ofrecer esos precios. Como producen más, cada vez tienen más exceso de inventario, lo que hace que creen más rebajas con precios más bajos. Y así infinitamente".

"Esto no solo tiene repercusiones en la economía de las empresas y por tanto la economía en general, sino también para los agricultores de materia prima y productores de textiles (con sueldos más bajos y peores condiciones), y para el planeta (la sobreproducción de ropa es uno de los problemas más grandes que afecta al cambio climático)", continúa. "En las rebajas no gana nadie".

Aunque no es sencillo, cada vez son más las pequeñas marcas las que se alejan del sistema tradicional de rebajas, lo que se puede entender como un posicionamiento ético y económico. "Son dos asuntos que confluyen: una posición moral clara, estableciendo una distancia con el frenesí colectivo que ciega el criterio y nos hace comprar mucho y mal, y una cuestión práctica: en la etiqueta de precio de la moda responsable no hay apenas hueco que permita inflar o adelgazar", cuenta Riezu. "Se paga a cada persona que ha intervenido en la producción un salario decente; si se baja mucho ese precio, alguien tiene que ajustarse el cinturón".

"Es verdad que las empresas ahora mismo están intentando remontar a toda costa, y que el consumidor tiene menos poder adquisitivo que hace dos años; es entendible que muchas marcas decidan apoyarse en las rebajas como solución", reflexiona Warleta. "Pero si seguimos bajando los precios, produciendo más, vendiendo por menos, bajando el valor de nuestros productos, ignorando las repercusiones sociales, medioambientales y económicas que tienen nuestros modelos de negocio... ¿vamos a remontar de verdad? A corto plazo, puede. ¿Y en 10 años?"

Cómo comprar de manera responsable en las rebajas

Ya se ha reflexionado sobre el impacto de las rebajas en la industria, sobre el panorama en el que nos movemos como consumidores y tenemos en la mano varios trucos prácticos para no caer en las compras impulsivas que terminarán colgadas en el armario y sin usarse. Pero ¿qué hay de esas compras responsables y meditadas? ¿Es posible comprar de manera ética y saludable en las rebajas? La respuesta, aunque con matices, es que sí.

Habiendo probado la fórmula y cerrado un presupuesto (otro paso práctico que no habría que eludir), lo ideal sería optar por esas firmas con las que se comulga en cuestión de valores y estética, que tiene unas condiciones de producción éticas y con las que, en definitiva, una se siente cómoda. Pero otro paso extra puede ser probar la segunda mano.

"Es una manera sostenible y ética de consumir a un precio más bajo, de una manera más consciente, todo el año", cuenta la fundadora de Good Karma. "Pero más que el simple consumo de segunda mano, lo que intentamos promover también es un cambio de mentalidad. Queremos animar a dejar de pensar en la ropa como un bien efímero y de bajo valor, sino como un producto que ha sido diseñado y producido por personas con habilidades valiosas. A comprar lo que vayamos a usar, y a cuidarlo, valorarlo y circularlo. Si compras algo en rebajas con esta mentalidad, es posible participar como consumidor en las rebajas de una manera consciente y ética".


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