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Un Halloween menos aterrador para los comerciantes | EL ESPECTADOR

Un Halloween menos aterrador para los comerciantes | EL ESPECTADOR

Halloween El Gran San
Foto: GUSTAVO TORRIJOS

En 2020, el mayor reclamo que hicieron los comerciantes al Gobierno Nacional y a las autoridades locales fue el cierre de sus negocios. La medida, que fue implementada para evitar aglomeraciones y, por ende, los contagios en la pandemia, representó para muchos una importante caída en las ventas, la entrega de locales que no podían seguir pagando e, incluso, la quiebra.

Según Confecámaras, en el primer trimestre de 2020, la creación de empresas en el país cayó 11 %, mientras que en el segundo trimestre se redujo un 47 %, reflejando la crisis que se vivía en el sector empresarial. Y aunque los formales pudieron beneficiarse del Programa de Apoyo al Empleo Formal (PAEF), la exclusión transitoria de ciertos impuestos y las ventas en los días sin IVA, la verdadera reactivación llegó en 2021, con la apertura gradual de la economía a cambio de estrictos controles de aforo y protocolos de bioseguridad.

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Tras más de un año y medio de incertidumbre para este renglón, los comerciantes se preparan ahora para la época de Halloween, una de las temporadas en las que más gastan los colombianos y que es la antesala del último trimestre, el período del año más esperado por el sector. Fabricantes de dulces, tiendas de disfraces, locales de decoración e incluso bares ven en este trimestre una oportunidad para recuperar lo que la pandemia les quitó.

“Esta época es muy importante para los comerciantes, porque venden desde piñatas hasta disfraces y decoraciones para fiestas, casas y oficinas. Hace que el sector de San Victorino empiece a tener flujo de caja y se empiece a recuperar la economía”, opina Yansen Estupiñán, gerente de Neos Centro y miembro de la junta directiva de Asosanvictorino, la asociación que representa a los comerciantes de esta zona de Bogotá.

San Victorino es, como le dicen algunos miembros del sector, “el Corabastos de la ropa” para la ciudad. Con 57 centros comerciales y 17 manzanas dedicadas al comercio, es uno de los lugares claves para medir el pulso de esta actividad en la capital. Aunque sus locales estuvieron cerrados durante buena parte de 2020, la llegada de clientes no se ha hecho esperar en 2021.

“En 2020, por las cuarentenas, estuvo todo muy solo. No hubo el movimiento que siempre hay en Halloween. Ahorita vamos poco a poco recuperando lo que se había perdido del año pasado y no podemos decir que ha estado como en los años anteriores, pero sí un poco mejor”, comenta Chiquinquirá, una vendedora de disfraces que tiene su local en la calle 11.

En un día bueno, Chiquinquirá puede vender entre 25 y 50 disfraces, tanto para adultos como para niños. De hecho, se venden más que sus máscaras o accesorios. En la zona, el precio base es de $45.000 y pueden encontrarse hasta trajes de $1’800.000.

“El año pasado fue malo, malo. Pero este se ha visto una mayor fluidez: los fines de semana las ventas subieron un 80 % en comparación con el año pasado y el anterior. Debe ser porque no tenemos tantas restricciones”, asegura Rafael, encargado de Ensambles y Adornos, una tienda que tiene cinco locales en la ciudad.

En eso coincide otra vendedora que prefirió no dar su nombre. “Este año está mucho mejor que el pasado, pero por los vendedores de la calle se baja la venta”, señala. De acuerdo con la joven, que vende platos, vasos y adornos temáticos para fiestas, en un día puede comercializar entre $2 y $3 millones. “Espero que esto se ponga bueno de aquí a finales de año y que Claudia no nos encierre, agrega”.

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El resto del año estas tiendas suelen acomodarse según la temporada: en enero venden materiales escolares, de febrero a octubre se dedican a la piñatería o a fiestas temáticas y el último trimestre a ventas de disfraces, decoración de Halloween y artículos navideños.

Los vendedores ambulantes también esperan que esta sea una buena oportunidad para ajustar sus finanzas de aquí a diciembre. Alejandro Gutiérrez es uno de ellos. Vende medias, dulces y máscaras en la calle más concurrida del sector. “Este año sí se reactivan los negocios. Unos dicen que hay días en que se venden $1 o $2 millones en las calles, pero eso es mentira. Un día bueno vendo $700.000. Para noviembre espero hacer el diciembre para mis hijos”, afirma.

Asimismo, los grandes centros comerciales prometen controlar su aforo (que hoy está en el 75 %) y esperan que este último trimestre consigan superar en un 70 % las ventas de 2020, que fueron impulsadas por canales digitales.

“Venimos de varios encierros, entonces ahora la gente se empieza a desbordar para comprar cosas que no pudo adquirir antes”, dice Carlos Leiva, director de operaciones del Gran San.

Leyva cuenta que a partir de octubre suelen recibir a dos empleados más en cada uno de sus 700 locales, pues se avecina la temporada de fin de año. También preparan una campaña de seguridad para evitar que los niños se separen de sus padres en esta época.

El mes de los dulces

Una encuesta virtual, realizada en 2020 por Fenalco en las principales ciudades del país, reveló que el 53 % de las personas consultadas celebrarían Halloween, frente a un 47 % que dijo que no. Las cifras mostraron el cambio en las dinámicas sociales que causó la pandemia, pues en 2019 el número de los interesados en festejar se ubicó en 73 %.

El porcentaje de personas que regalarían dulces también se redujo, pasando del 76 al 50 %. Sin embargo, la industria de las confiterías logró superar la crisis, exportar y mantener buenas cifras en pandemia. Incluso, para algunos comerciantes del centro de Bogotá, octubre fue uno de los mejores meses en un año atípico.

Así lo cuenta Valentina Castañeda, encargada de una dulcería de San Victorino. La mujer cuenta que en 2020 la temporada de ventas comenzó el 2 de octubre, y como los niños no podían salir de sus casas, muchos padres compraron caramelos para consumir en casa. En 2021, las ventas prometen mucho más.

“Gracias a Dios llevo tres meses y desde que se abrió el local todos los días se vende. El producto que más vendemos es el paquete ‘Halloween’, en el que vienen 300 dulces económicos. En promedio, comercializamos al día entre 200 y 300 paquetes de dulces al por mayor”, dice Castañeda.

Aunque están en plena temporada, la joven dice que el final de octubre será una “locura”, porque muchos colombianos esperan el pago de la quincena para empezar a comprar. Además, empresas y fundaciones visitan el sector en busca de dulces para donar. “El 31 de octubre se llena y se vende un 200 % más”, puntualiza.

Las palabras de Valentina hacen eco de los resultados del sector de dulces y confitería en el país. César Caicedo, presidente de Colombina, empresa reconocida por icónicas marcas como el Bon Bon Bum y la Nucita, asegura que en 2020 la compañía logró superar los efectos de la crisis y cerró el año con ingresos por $1,9 billones.

“A pesar de las dificultades que enfrentaron los negocios, principalmente a partir del segundo trimestre de 2020, la compañía mantuvo una adecuada solidez financiera, conservando en buen nivel los indicadores económicos claves”, dice a El Espectador.

En el marco de la reactivación económica, Colombina logró cerrar el primer semestre de 2021 con ingresos por $948.599 millones, una utilidad neta por $24.522 millones y un crecimiento en ventas del 5 %. “Estamos seguros de que la temporada de Halloween será protagonista de esta reactivación económica”, señala el ejecutivo.

Por su parte, Sergio Ocampo, director comercial andino de Comestibles Aldor, afirma que la pandemia fue muy exigente, especialmente en la forma de atender los canales y el consumidor final. “Esta categoría se golpeó muy fuerte en los meses de abril y mayo, después de la apertura de la economía gradual se fue recuperando mes tras mes, terminando el año con cifras muy similares a las de 2019”.

La compañía, dueña de Frunas y de las chupetas Yogueta y Pin Pop, resultó afectada por los bloqueos, el desabastecimiento de insumos y las afectaciones viales que dejaron las jornadas del paro nacional, a tal punto que tuvo que suspender su producción.

Pese a las afectaciones, Ocampo menciona que han sentido una fuerte reactivación del consumo en todos los canales, “debido a la apertura de muchos sectores de la economía, como colegios, bares y restaurantes. Estos crecimientos son de doble dígito y presupuestamos cerrar con ventas superiores a 2019 en todas las categorías en Colombia y los mercados andinos”, señala.

Estas empresas también aprovechan la temporada para lanzar al mercado un portafolio diferenciado con el fin de atraer a más consumidores. Por ejemplo, visten sus productos con motivos alusivos a la celebración o les cambian el nombre temporalmente.

La reactivación del sector confitero también se refleja en las cifras de exportaciones. De acuerdo con Procolombia, entre enero y julio de 2021 se exportaron US$82,7 millones, es decir, un 20 % más que en el mismo período de 2020.

“Los dulces son una parte clave de la tradición colombiana, especialmente cuando se trata de compartir momentos importantes en familia o celebrar fechas como Halloween”, destacó Camilo Montes, director ejecutivo de la Cámara de Alimentos de la Andi. “Nos enorgullece decir que durante 2020 la principal categoría de exportaciones de las empresas afiliadas fue la de confitería y chocolatería, gracias a las 71.379 toneladas que enviamos a 338 países”, agregó.

¿Y las fiestas temáticas?

Otro sector que ve en Halloween una oportunidad de reactivación es el de bares y discotecas. Si bien aún no se ha definido una hoja de ruta entre la Alcaldía y los privados para esta fecha, ya hay establecimientos que han planeado eventos y fiestas.

Sin duda, este renglón fue uno de los más afectados por la pandemia, pues estuvieron cerrados por más de un año. Solo hasta el 8 de junio de 2021 la Alcaldía de Bogotá autorizó la apertura de bares, discotecas y eventos masivos.

“Duramos un año y tres meses cerrados. Si no abrían en junio los bares, íbamos a tener que cerrar”, recuerda Édison Ramírez, dueño de Theatron, un reconocido club gay ubicado en la localidad de Chapinero, en Bogotá. “Menos mal teníamos buenas finanzas y en todo este tiempo logramos mantener a 22 empleados. En junio, cuando pudimos abrir, empezamos a lograr llevar el barco a flote”.

Tradicionalmente, Halloween es una de las fiestas más icónicas del lugar. Antes de la pandemia, de martes a sábado, tenía la capacidad de reunir a 7.500 personas y contaba con 350 empleados, pero hoy maneja un aforo del 50 %, eliminó su barra libre y abre de jueves a sábado.

“La reactivación ha sido gradual. Hemos tenido apoyo de los distribuidores con los que trabajamos y entre todos hemos hecho reuniones para ver cómo vamos a tratar de volver a una nueva normalidad. El hecho de trabajar juntos hace que sintamos la gratitud, tenemos muchas mujeres cabeza de hogar, personas mayores y jóvenes que han vuelto con mucha energía. Ahora estamos volviendo a contratar y estamos en 178 empleados. El tema de los clientes también ha sido muy positivo, porque necesitaban el espacio. Su salud mental estaba afectada. Para los heterosexuales, los bares pueden ser cualquier cosa, pero para nosotros era un sitio de identidad”, agrega el empresario.

En cuanto a Halloween, Theatron le apuesta a una fiesta cuya temática será “Villanos de película”. Sin embargo, Ramírez aclara que se tratará de una celebración diferente a la de años anteriores, porque tendrá que controlar el aforo.

Al igual que el club, hay otros bares en diferentes zonas de la ciudad que han empezado a promover sus celebraciones y, con ellos, a impulsar su sector. “No podemos hablar de reactivación desconociendo la noche y la fiesta. Para reactivar la economía tenemos que llegar a un consenso, entender la situación y entre todos poner. Así mantendremos los empleos”, concluye el empresario.